El vestido de la nueva. Una decisión delicada

Por: Cristina · Leave a Comment
Consejos de boda, Novia 

¿Qué vestido voy a elegir para el día de mi boda? Es la cuestión más delicada a la que se enfrenta una mujer cuando prepara su boda. Quizás es la idea más pensada por una novia. Casi todas pensamos en la llegada de este momento durante gran parte de nuestra vida y cuando se hace realidad, siempre pensamos en parecer la bella del cuento con la que el príncipe se casa.

La moda va y viene. Hace que a lo largo del tiempo, sean unos estilos u otros los que predominen pero siempre habrá novias clásicas, retro, modernas…

El vestido de la novia puede ser lo más acertado o desacertado que podemos encontrar en una boda. Sí, puede ser que la novia no haga una buena elección, bien porque no se ajuste a su personalidad, por pecar de moderno o de clásico o simplemente porque no has sido bien asesorada.

En EE.UU, existe un programa en el que se elige “El vestido de tu boda” Say Yes to the Dress, en una tienda muy famosa por la cantidad de vestidos de novia, distintos en detalles, precios y tallas; vamos que todas las novias que entran salen con el vestido más maravilloso, porque es su vestido, su ilusión hecha realidad.

El vestido de la novia

El vestido de la novia

Nunca hay una novia igual a otra. La personalidad de cada mujer hace que su vestido sea personal e intransferible y de esa manera se descubre que podemos ser princesas por un día.

La elección del vestido puede ser una verdadera aventura. En un principio, hojeamos todos los catálogos habidos y por haber en busca de nuestra joya y no paramos hasta ver todas las revistas de novias que existen en el mercado en ese momento. Cuando encontramos el vestido o eso creemos; nos decidimos a pedir la cita en la casa de novias del vestido de nuestra elección.

La prueba. A esta prueba nos solemos llevar a la madre, la suegra, la hermana, la cuñada, la mejor amiga, vamos que falta solo la vecina cotilla. Que pérdida de tiempo, todas opinan de manera diferente, a cada una le gusta uno y cuando te pruebas el que te gusta a nadie le gusta y todo son pegas, que si te hace gorda, que si muy escotado, que si muchos brillantes, que no es tu estilo, vaya. Entonces es cuando piensas que para qué te habrás traído a estas criticonas que solo hacen poner pegas y te das cuenta de que el vestido de tus sueños no es lo que tu pensabas y sales de la tienda, compuesta y sin…..vestido.

Pero no hay que  preocuparse ante este fracaso. Esto nos ayuda a entender que lo que queda muy bien en las revistas, no resulta tan bonito cuando le toca ponérselo a una. Por lo que la próxima visita será más objetiva si cabe y seguro que no habrá tanta gente.

Existe tanta variedad de vestidos y tantos diseñadores que lo único que te ayuda a decidirte, en algunas ocasiones, es el precio. La decisión pasa primero por saber lo que nos queremos gastar y luego por el capricho que tengamos cada una.

¿Se pasado de moda el vestido auténticamente blanco? En estos tiempos que corren los vestidos de novia han pasado por muchas transformaciones. Antes no había vestido con el que se pudiera enseñar nada y ahora raro es el vestido que no lo enseña. El color se ha adueñado de la moda nupcial y aunque encuentras vestidos blancos, naturalmente, son más los que se inclinan por el blanco roto, blanco sucio, el salmón, satinado, beige o con algún toque de color como un lazo morado, verde, fucsia, azul….que dirían las abuelas.

El caso es que todo vale a la hora de elegir un vestido, lo importante es que sea atractivo a la vista y te siente bien. La regla general es que, al igual que todos los complementos que la novia debe llevar el día de su boda, el vestido debe ajustarse a nuestra personalidad.

¿Porqué elegir un vestido u otro? Hay vestidos tipo sirena, con volantes, con cola, sin ella, con pedrería, palabra de honor, abrochado al cuello, sin adornos…vamos que para gustos los colores. Todas tenemos una personalidad distinta y un gusto distinto, de manera que podemos elegir el que más nos guste, casi sin temor a que ninguna otra novia lleve el mismo. Aunque también existe la “mala praxis” por parte de las casas de novias, en las que se vende un mismo vestido a distintas novias que se casan el mismo día y en la misma ciudad, luego te aclaran que intentan que las novias no coincidan ni en la iglesia ni en el restaurante, pero lo que no te cuentan es que te puedes encontrar con otra novia cuando vas a hacerte las fotos del álbum. Y que cara se le queda a una cuando después de la boda apareces en la disco de moda y al lado tuyo está bailando otra novia que lleva tu mismo vestido. ¿Te imaginas? Pues ya ha pasado.

Lo que sí que hay que saber es,  que el día de tu boda es un día único en la vida de una mujer y que la elección del vestido siempre será buena para una misma porque ha llegado el día en que el príncipe de tus sueños se casa contigo y tú luces radiante como una princesa y eso no se olvida nunca.

El ramo de la novia

Por: Cristina · Leave a Comment
Consejos de boda, Novia 

Cuando una novia decide casarse, se origina  en su interior una mezcla de emociones. Ninguna tenemos un guión predeterminado para organizar una boda pero la novia que siempre ha soñado con casarse ya ha hecho una elección mental y maravillosa de ciertas cosas, entre ellas: el ramo.

Qué decir del ramo. El ramo es un complemento en el que se fijan todos los presentes en cuanto aparece la novia en escena.

El ramo de la novia

El ramo de la novia

Hay posibilidades miles para que dos novias no coincidan nunca en el ramo porque dependerá de todo lo que haya planeado para el día de tu boda, el vestido, el restaurante, la iglesia… y además de cómo sea la novia.

Los expertos floristas se inclinan a pensar que una novia de aspecto romántico no elegirá un ramo de orquídeas, sino que será de rosas y una novia más moderna se inclinará por algo más original, combinando lirios y orquídeas, con hojas verdes de helechos.

La verdad es que no existe un guión para elegir el ramo en función de lo que vas a llevar ese día o de tu forma de ser pero lo que sí parece es que las flores ya hablan de ti y tienen su significado. Así que cuidado con tu elección, no querrás causar mala impresión al novio si descubre tus intenciones antes de que poder estar juntos y a solas.

Hay novias altas, bajas, delgadas, voluminosas, morenas, rubias, pelirrojas, modernas, clásicas, retro, sensuales, románticas, informales…… pero para todas ellas existe un ramo hecho a su medida incluso para la época del año en la que desean casarse y gran cantidad de flores dependiendo de la estación que se elija.

Ciertamente, las flores son una de las cosas más importantes que nadie deja al azar el día de su boda. Empezando por la iglesia, el coche, la solapa del novio y del padrino pero el más especial y sin lugar a dudas el más deseado será el ramo con sus hermosas flores que darán un aire cálido y calmado a las manos de las novias. La verdad es que la novia siempre elige su ramo bien guiada por el corazón, por una intuición, según su gusto o asesorada por alguien que la aconseja lo que debe llevar.

Nunca le daremos el valor a las flores que en ese momento tienen porque desde luego una vez cumplido su cometido, las flores pierden su condición de especiales y pasan a un segundo plano y la verdad ya no existe la antigua tradición de darle a alguien tu ramo para que ella sea la próxima en casarse.

Lo que sí sabemos, es que todo lo que pase ese día quedará inmortalizado en el álbum de fotos y claro, como no, el ramo de la novia que seguro aparecerá en un lugar privilegiado. De todas formas los tiempos cambian, y lo que ahora parece precioso se queda anticuado aunque las flores son quizás lo que más perdure en el tiempo, intactas a las amenazadoras críticas que se hacen siempre de todo.

Entre los entendidos, hay los que aseguran que elegir el ramo inadecuado puede conllevar un auténtico fiasco para la novia, por lo que quizás sí depende del gusto o del asesoramiento que tenga la novia a la hora hacer su elección.

El ramo. ¿Tradición o depende del gusto de la novia? ¿Nadie se ha preguntado porque no nos casamos llevando un bolso de la mano? De otra manera, no resultaría raro porque qué mujer no lleva su magnífico bolso al hombro o en la mano. Tampoco suelen llevar los invitados un ramo de flores para ir a una boda, aunque sí al final de ella, cuando se apropian del bonito centro, tan deseado, que adorna la mesa del restaurante, como nota anecdótica.

Actualmente, no se da al ramo el significado que merece, más allá de ser un complemento bonito que toda novia desea llevar el día de su boda.

Pero la fuerza de la tradición hace que las flores tengan un simbolismo especial, tanto, que ninguna novia aparece sin su ramo de flores el día de su boda.

Tradición o no, corren unos tiempos en el que las bodas no son tan tradicionales como antes, pero en las ceremonias ya sean por la iglesia o por lo civil siempre hay un sitio para el ramo dando un guiño al pasado.

En estos tiempos que corren no sería raro ver un ramo de novia hecho con latas de refresco recicladas, madre mía, espero que no; aunque ya existan los ramos de novia hechos de mariposas, también de piruletas, muy monos, pero quizás les falte algo……….….las flores.

Desde luego, algo hay seguro, asesorada o no, la que decide el ramo es la novia, aunque no debería ser así si hacemos caso a las tradiciones protocolarias que dice que el ramo lo debe comprar el novio y sea el padrino el encargado de entregarlo a la novia en casa de ésta justo antes de la ceremonia. ¿Os imagináis dejar la elección del ramo al novio? La elección es algo muy particular, algunas lo prefieren pequeños, atados, redondos de tallo largo, en cascada, de rosas, liliums, orquídeas…, pero son pocas las que al final le conservan. Ya existen empresas que se dedican a enmarcar ramos de novia como recuerdo y te lo enmarcan en un cuadro estupendo. Al final ¿se hará por costumbre o dependerá de la decoración del salón?

Quién no recuerda las fotos de nuestros padres con su ramito de flores en las fotos, todos añoramos tiempos pasados y en ellos siempre hay un toque floral ya sea en blanco y negro, sepia o color. Que no se pierda la tradición, que no se pierda.

 

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