Las alianzas

Por: Cristina
Consejos boda, General 
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Quien no recuerda la frase publicitaria “Díselo con una joya”. A menudo se asocian las joyas con el amor y se aprovecha el anillo como el método más romántico, y efectivo,  para pedir en matrimonio a tu pareja.

Pero, ¿por qué se utilizan los anillos como símbolo de unión y no otra cosa?

Casi tan importante como el vestido de la novia, es una antigua tradición que nos acompaña durante toda la vida ya que una mujer y un hombre casado lo llevarán en sus respectivos dedos mientras estén casados e incluso cuando enviudan. Es todo un símbolo.

Lo que sí que es verdad, es que en toda ceremonia religiosa de una boda, no se olvida el momento de los anillos. Hasta en las bodas civiles existe el intercambio de los anillos.

Aunque algunos pueden pensar que todo esto de los anillos de debe a un producto de los “grandes almacenes” para vender más. Pero no es así. Ni siquiera es un capricho ni del cura ni del juez de paz. Ya se utilizaban anillos en las celebraciones paganas, y fueron los católicos los que tomaron esta práctica en la que se pedía la mano de la novia con un anillo y fue el Papa Nicolás I el que decretó que el hecho de entregar un anillo a la novia era una declaración oficial de la intención de casarse.

Tampoco es fruto de la casualidad que el anillo se coloque en el dedo anular. Ya en la antigüedad se pensaba que había una vena que iba desde este dedo hasta el corazón y a la que llamaban “vena del amor” por lo que fue el elegido para llevar el símbolo de este sentimiento.

Realmente, el círculo que representa el anillo, es una forma sin principio ni fin, por lo que representa lo infinito, lo ilimitado y para el caso del amor, la eternidad, que es lo que se espera del matrimonio.

A lo largo de los siglos, los anillos no han perdido ni simbolismo ni significado, pero si han cambiado su apariencia, puesto que empezó siendo de cuero, según escritos egipcios, pasando a ser de hierro, en la época de los romanos, y acabó siendo de oro y hasta incluyendo piedras preciosas.

Los anillos representan la unión que van a sellar dos personas para toda su vida. Si miramos hacia nuestro pasado más cercano, veremos que éstos, normalmente, consistían en dos aros de oro amarillo liso y sin labrar, grabados con la fecha de la boda en su interior.

Muchas parejas se decantan por lo tradicional aunque hay otras que eligen algo más moderno y exclusivo e incluso personalizado.

Lo que más se lleva es que los anillos sigan siendo de oro (amarillo, blanco, rojo), aunque también pueden ser de platino, incluso de plata, pero es el oro amarillo por el que las parejas se suelen inclinar. También se empieza a diferenciar el anillo de la novia del novio, con algún pequeño detalle como una piedra preciosa de mayor o menos valor, en función del poder adquisitivo de cada uno.

Cuando dos personas se prometen y se intercambian un anillo como comienzo de su amor, suelen colocarlo en el dedo anular izquierdo y cuando se casan pasan a llevar la nueva alianza en el anular derecho, según la tradición.

La cuestión es el mensaje que esto conlleva, y es que para no meter la pata, el anillo nos puede dar una idea para saber si la persona a la que te quieres acercar está comprometida o casada. Eso si no se le quitan previamente. Cuidado, el método no es infalible.

La verdad es que la alianza representa el amor que se tienen dos personas y que cuando termina también las alianzas tienen su final.

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